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El Futuro Federalista da Europa

El futuro federalista da Europa: De los origines de la Comunidad Europea a la Unión Europea.
Dusan Sidjanski

ISBN: 942515-6
Editorial: Ariel
1a edición: diciembre 1998

Prólogo de José María Gil-Robles Gil-Delgado

Prefacio del autor

Introduccion

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Prefacio del autor a la edición española

Experimento una gran alegría al ver publicado en español mi libro, tanto más cuanto que esta publicación me aproxima todavía más a los estudiantes, investigadores y colegas españoles y latinoamericanos, proporcionándome, así lo espero, acceso a un público más amplio. Mis relaciones con españoles y latinoamericanos se remontan a la época de mis estudios secundarios y universitarios en Lausana. Tras la obtención de mi licenciatura en la Universidad de esta ciudad, viví en Caracas desde 1949 a 1953, donde enseñé relaciones y cooperción e integración regional (Consejo de Europa y Plan Schuman, Organización de Estados Americanos). Allí tuve el privilegio de colaborar con los eminentes professores españoles Molés Caudet y García Bacca, y con los venezolanos Edgar Sanabria y Rafael Caldera. Estos lazos de amistad me facilitaron el aprendizaje del españl, así como la comprensión del mundo latinoamericano.

Dicha experiencia me condujo a percibir Europa en su unidad potentcial y a comprender mejor la aportación española a esta región. A pesar de la distancia geográfica y de la influencia norteamericana, Venezuela y otros países latinoamericanos me parecieron conservar afinidades profundas con Europa. De regreso a Ginebra, tuve el insigne privilegio de colaborar desde 1956 con Denis de Rougemont y Raymond Silva en el Centro Europeo de la Cultura como investigador y militante europeo. En distintas ocasiones organizamos diálogos culturales con autores y creadores españoles y latinoamericanos, entre ellos los profesores Díez del Corral y Jiménez de Parga.

Paralelamente proseguí mis trabajos sobre el federalismo internacional y la Comunidad Europea con los profesores Paul Guggenheim, Jacques l'Huillier y Jean Meynaud, este último a quien sucedí en la Universidad de Ginebra. La colaboración con Karl W. Deutsch, Altiero Spinelli y Giovanni Sartori me impulsó a publicar una obra teórica sobre la Dimensión europea de la Ciencia Política (Paris, 1963), trabajo que marcará el inicio de una serie de investigaciones y publicaciones de artículos y libros sobre el fenómo original que constituyen la Comunidad Europea y el proceso de Unión.

Desde 1959 y durante muchos años he mantenido relaciones en mi calidad de secretario general de la Asociación de Institutos de Estudios Europeos (AEIE), creada en 1957 por Denis de Rougemont y Henri Brugmans, con el Centro Europeo de Documentación e Información de Barcelona, dirigido por Prat Ballester dentro del marco de la AEIE. En la misma época, la cooperación con el Instituto de Ciencias Sociales de la Disputación de Barcelona tuvo como resultado la publicación de la obra escrita com Jean Meynaud La Europa de los negocios. Estructure y función de los gruppos, con prólogo de su presidente, donc José María de Muller y de Abadall. Varios artículos publicados en la Revista del Instituto podían ser considerados en aquella época como escritos subversidos. Eran signos de que España iba ya por el camino de la apertura, acercándose a la Comunidad Europea.

Pero mis lazos con el mundo iberoamericano no fueron por elle abandonadis. Por una parte, representé a Venezuela en calidad de consejero ad honorem en el seno del ECOSOC y de la Comisión Económica para Europa. Por otra, asistía a Gustavo Lagos em la creación y elaboración del prograqma del INTAL (Instituto para la Integración de América Latina, Buenos Aires). Dentro de este Instituto impartí enseñanzas sobre las instituciones comunitarias en paralelo a las que sobre la integración europea dispensaba Raymond Barre. Estos cursos intensivos estaban dirigidos a los funcionarios de los ministerios de asuntos exteriores y de económia que posteriormente iban a ejercer responsabilidades con relación a la integración latinoamericana, aprovechando la experiencia europea. Uno de los ejemplos lo constituye el artículo del Pacto Andino que protege la integridad de la propuesta de la Junta, inspirado en el artículo 149 del tratado CEE, según el qual el Consejo no puede emmendar la propuesta del Consejo más que por unanimidad.

Las investigaciones sobre la Asociasión Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) y el Mercado Común Centroamericano (MCCA), desarrolladas en el INTAL entre 1965 y 1967 dieron lugar a la publicación de la obra Dimensiones institucionales de la integración latinoamericana (INTAL, 1967). Con posterioridad a mis trabajos sobre la integración europea y latinoamericana realicé un estudio comparado para la UNCTAD sobre El papel de las instituciones en la integración entre países en desarrollo (Naciones Unidas, Nueva York, 1974).

Los temas de la integración europea y latinoamericana constituirían también el ojeto de la investigaciones llevadas a cabo con Harold D. Jacobson. de la Universidad de Michigan. Más tarde, la publicación conjunta del Departemento de Ciencia Política y del Instituto Europeo de la Universidad de Ginebra L'Europe du Sud dans la Communauté Européenne. Analyse comparative des groupes d'intérêt et de leur insertion dans le réseau de communautaire (PUF, Paris, 1990) incluía dos contribuciones relativas a España: <<Les groupes d'intérêts espagnols et la Communauté européenne>>, de Carlos Gracia y <<Problématique centre-périphérie en Espagne: intégracion des groupes catalans à la Communauté Européenne>>, de Anna Melich, encargada de cursos y jefe de Unidad de la Comisión Europea. Los temas relativos relativos a partidos políticos españoles y portugueses ante la integración fueron objeto de publicaciones redactas por mis asistentes por aquel entonces, José Durão Barroso, ex ministro de Ralciones Exteriores de Portugal y Jonás COndomines Beran, jefe de gabinete adjunto del presidente del Parlamento Europeo, José María Gol-Robles Gil-Delgado.

Durante todos estos años he mantenido relaciones estrechas de colaboración y de amistad con mis estudiantes del Colegio de Brujas y con numerosos colegas españoles. Resulta dificíl enumerar las clases y conferencias que he tenido el placer de dictar en España: en el Centro de Estudios Constitucionales, en la Universidad Complutense de Madrid, en la Cátedra de Nicolás Mariscal en la Universidad de Deusto y en la de Francisco Aldecoa en la Universidad del País Vasco. He de mencionar, asimismo, la colaboración estrecha en el marco de Erasmus y Sócrates que ha existido y que sigue desarrollánde con el Centro de Estudios Europeos de la Universidad de Alcalá de Henares.

La restauración de la democracia en 1975, después de treinta y cinco años de franquismo abrió a España las puertas del mundo occidental, de la OTAN y, sobre todo, de la Comunidad Europea, que era y sigue siendo el eje central de la política española. Tanto los esfuerzos realizados para conseguir entrar en la Comunidad Europea, como la ardua negociación, así como, finalmente, la pertenencia al núcleode integración europea, han contribuido a la modernización de su economía y, por añadidura, a la consolidación de la democracia. Además de dinamizar el potencial de consolidación de la sociedad española, la participación en la Comunidad ha facilitado la oraganización descentralizada del país y el desarrollo de las regiones y entes locales en los marcos nacional y comunitario. Ha contribuido, por otra parte, a reactivar los nexos con Portugal, recreando la unidad ibérica al suprimir la frontera entre dos países unidos por la geografía y la proximidad cultural. El aporte de la Unión Europea es considerable, como lo es, de forma recíproca, el de España a Europa. Su presencia en la Unión garantiza un mejor equilibrio entre los Estados miembros del norte y del sur. Pero, aún más, su actuación ha sido y sigue siendo positiva en distintos ámbitos. De González a Aznar, los miembros españoles de la Comisión Europea, Oreja y Marín, reafirman su contribución y enriquecen la visión del colegio comunitario. Asimismo, Enrique Barón Crespo ha presidido el Parlamento Europeo, el cual tiene como presidente en la actualidad a José María Gil-Robles Gil-Delgado, quien desde hace algunos años dirige la sección española del Movimiento Europeo. Además de este aporte español, por mediación de sus personalidades políticas, el gobierno de España, así como los círculos oficiales, univeritarios y privados han desempeñado y desempañan un papel de gran importancia en los que se refiere tanto a la Conferencia Intergubernamental como a las relaciones con los países del Mediterráneo y de América Latina. La mejor prueba de ello es el papel que jugó España en la Conferencia Euromediterránea de Barcelona de noviembre de 1995. Allí, la Unión Europea y sus doce socios mediterráneos adoptaron la Declaración de Barcelona que dio lugar al nacimiento de la Asociación Euromediterránea. En este marco multilateral se desarrollan varias activadades: diálogo político y de seguridad, cooperación económica y financiera, reglamento MEDA (a semejanza, del PHARE y TACIS, dotado con 4.685 milliones de Ecus para el período 1995-1999), trabajos y reuniones sectoriales, entre otros, los que tratan sobre la creación de una zona de libre comercio y sobre la integración regional. No cabe duda de que, junto con Francia e Italia, España desempeña un papel dinámico en el marco de la asociación euromediterránea.

Dicho papel resulta aún más valioso para la Unión Europea en las relaciones con América Latina. A este respecto, España aporta su conocimiento de esta región su larga experiencia y sus contactos e intercambios privilegiados. La actividad que España desarolla en este contexto corresponde en cierta manera a una especialización política y diplomática que le permite influir en el processo de toma de decisiones en el Consejo cuando se trata de asuntos latinoamericanos. En efecto, desde la adhesión de España y Portugal en 1986 se puede observar une intensificación de las relaciones entre la Unión Europea y los países y agrupaciones regionales de América Latina . Así, desde la Declaración de Roma de 1990 se ha institucionalizado el diálogo con los doces países del Grupo de Río sobre los problemas del pluralismo político, de las libertades fundamentales y los derechos humanos, así como el refuerzo de los intercambios comerciales, económicos y tecnológicos, además de la promoción de las inversiones en la región. Participan en este diálogo los doce países latinoamericanos, los Estados miembros de la Unión y la Comisión Europea representada por el vicepresidente Marín. Un proceso similar se desarrolla con Centroamérica, fundamentado en tres ejes prioritarios de la cooperación: la consolidación del Estado de Derecho, el apoyo a las políticas sociales y el refuerzo de la capacidad de inserción de Centroamérica en la economía internacional.

En 1995, la Unión Europea firmo un Convenio Marco Interregional de cooperación con Mercosur. En la primera reunión ministerial de 1996, las partes destaracon la importancia de reforzar su cooperación sobre todo en materia de lucha contra la droga y blanqueo de dinero, desarrollo duradero y medio ambiente. En 1996 se firmó una declaración conjunta sobre el diálogo político entre la Unión Europea y la Comunidad Andina que completa y refuerza la cooperación existente e institucionaliza sus relaciones desarrollando el diálogo político, en especial en la lucha contra la droga. En el ámbito comercial tuvo lugar en Bruselas en noviembre de 1996 la primera reunión de la comisión mixta CE-Comunidad Andina. En todas las actividades relacionadas con América Latina, España y sus diferentes instituciones, tanto económicas como universitarias, desempeñan un papel de primer orden. Adémas, los miembros y funcionarios españoles de la Comisión, del Parlamento Europeo y del Consejo desempeñan un papel dinámico. De hecho, España aparece como un portavoz de los países latinoamericanos en el seno de las instituciones comunitarias, así como una fuente de información para los Estados Miembros y un puente entre la Unión Europea y América Latina. Merced a sus nexos tradicionales y culturales con los países de esta zona, España reafirma su autoridad dentro de la Unión y recíprocamente refuerza su influencia en América Latina perfilándose como un líder en las relaciones de la Unión con este subcontinente. En su calidad de miembro de la Unión, España incrementa su prestigio en esta región y, a su vez, aumenta su capacidad internacional, contribuyendo de manera determinante a la orientación política de la Unión en América Latina., Este ejemplo constituye una prueba concreta del aporte mutuo entre la Unión y España, así como del beneficio común que procura la participación activa de España en la Unión Europea. Es también una aplicación del método federalista que trata de maximizar el potencial y los recursos de los Estados miembros por mediación de la Unión Europea.


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